En estos momentos ( 8:00 AM) el Ciclón "Isaac" se encuentra exactamente sobre los cayos de Sagua La Grande en la longitud 80 y la latitus 23. (domingo 26 de agosto de 2012).
domingo, 26 de agosto de 2012
En estos momentos el ciclón Isaac sobre los cayos de Sagua
En estos momentos ( 8:00 AM) el Ciclón "Isaac" se encuentra exactamente sobre los cayos de Sagua La Grande en la longitud 80 y la latitus 23. (domingo 26 de agosto de 2012).
domingo, 12 de agosto de 2012
jueves, 22 de abril de 2010
Continuación de la inundación de Sagua La Grande en 1906
"ELOGIO DEL ALCALDE, GRATITUD DE SAGUA"
"De todo lo expuesto y de cuanto más se calla, pero que se vió, resulta que el Alcalde Municipal de Sagua La Grande, señor Carlos Alfert, hijo de esta Villa, ha demostrado en ocasión tan triste y suprema de prueba, que es digno del cargo que viene desempeñando con carácter de interino; y el pueblo sagüero, generoso y agradecido, tendrá que reconocer como buenos los importantes servicios que el señor Alfert ha prestado en su caráter de celosa autoridad, sin reservas mentales, sin reticencias, sin insidiosidades deshonestas, sin preocupaciones mezquinas, guiado solo por el cariño a su pueblo, al pueblo en que nació, y por sentimientos de humanidad."
"No quiero creer, ni mucho menos, que haya sido mi primera correspondencia acerca del triste suceso de Sagua, publicado con preferencia, digna también de gratitud, por El Mundo del día 21 de Junio que acaba de pasar, la que modo siquiera indirecto y moral pudiera haber ejercido alguna influencia ligera en el ánimo de los políticos que en La Habana están en condiciones de hacer mucho por la salvación de Sagua, ya que esa correspondencia, confeccionada con toda la conciencia del testigo y como complemento de la precursora información telegráfica, fue de las que, con todos los más espeluznantes antecedentes y detalles; dio a conocer en la Capital de la República y a la faz del país, la magnitud de la catástrofe, el sentir de este pueblo y la urgencia de las medidas que se demandan. "
"No quiero, no, creer-repito-que esos telegramas y esas correspondencias hubieran influído en nada; pero nadie negará que algunas indicaciones en ellas hecha, no parece que hayan sido inútiles. Los ofrecimientos cumplidos, del Senador Sr. Emilio Bacardí, y del Gobernador Civil General José B. Alemán, no se hicieron esperar, como tampoco las gestiones eficaces y activas de los Representantes Sres. Manuel Ajuria, Justo Carrillo, Rafael Martínez Ortiz, Marco A. Longa, José Luis Robau, Alejandro Neyra, y Antonio Torrado, a cuya acción común se debe el éxito tan lisonjero alcanzado de concedérsele a Sagua $ 100.000 sola para la reparación de los daños sufridos sin perjuicio de que se atienda con urgencia a la obra del río."
"Se comenta también con inequívocas muestras de gratitud, la excelente disposición en que se colocó, al decir de las informaciones que se reciben, el Honorable Presidente de la República Sr. Estrada Palma, así como sus Secretarios de Gobernación y Obras Públicas, generales Rius Rivera y Montalvo, respectivamente."
"Algunos elementos de esta sociedad, de todas las clases y matices políticos, movidos por un sentimiento de gratitud hacia el Gobierno central, hacia los Representantes y Senadores, hacia el General Alemán, hacia el Alcalde Municipal y, en una frase, hacia todos los que se portaron como buenos con motivo de esta catástrofe que acaba de pasar Sagua, se dispusieron a efectuar una manifestación de gracias; pero fue suspendida para evitar choques. Aquí nunca falta un perverso que dé al traste con toda idea noble. Las acciones generosas han de encontrar siempre en alguna alma mezquina, quien las tergiverse, las involucre, las falsée; nada se respeta ni en los grandes momentos. Y no es el pueblo el culpable; es que hay algo pernicioso que lo corroe."
lunes, 19 de abril de 2010
Inundación del río Sagua La Grande en 1906
Acontecimiento narrado minuto tras minuto el 16 y 17 de Junio de 1906 por Antonio Miguel Alcover.
LA SEGURIDAD PUBLICA
Cubiertas las perentorias exigencias de la higienización y del hambre, se imponía que al propio tiempo fueran adoptadas medidas de orden público a fín de evitar los desmanes de los que dejándose guiar por instintos criminales y queriendo aprovecharse de las circunstancias anormales porque se atravesaba, intentara apoderarse de lo ajeno contra la voluntad de su dueño y a espaldas de este.
Verdaderamente que para los “cacos” los momentos no podían se más propicios. Muchos objetos y muebles estaban a la intemperie; no pocas viviendas ofrecían escasas seguridades en sus cierres; la oscuridad de la primera noche convidaba a la maldad ; la consternación era general; el temor de una “recidiva” que diría un galeno, tomaba cuerpo en la creencia del pueblo….. constituyendo todo esto un motivo bastante para la adopción de medidas de seguridad pública.
Y fuerza es confesar que tanto la guardia rural como la policía municipal, garantizaron la tranquilidad, sin que se tenga que registrar ningún caso digno de mención. Sagua, en ese momento, dio pruebas de moralidad.
AGUA POTABLE
Y entra ahora la cuarta cuestión de importancia que se presentó al Alcalde: el agua. El acueducto estaba interrumpido y no daba al consumo general el precioso líquido. Las aguas de los aljibes se habían confundido con las infectadas del río. No había pues, agua para apagar la sed y para las comidas, excepto en aquellas casas que salvaron la contenida en tanques.
El conflicto se presentaba en proporciones difíciles, pues aunque la empresa del ferrocarril puso a la disposición de la Alcaldía los carros tanques, que podían traer agua potable de donde la hubieray fuera fácil buscarla, ello, a mi entender no habría manera alguna resuelto el problema.
Pero la diligencia del administrador gerente del acueducto seño Gerardo J. Romero, salvó la situación y el pueblo de Sagua se vió pronto en disposición de aprovechar tan indispensable servicio. Plácemes merece el señor Romero y creo que oficialmente se le han rendido la más sinceras expresiones de agradecimiento.
Con muy buen juicio, después, el Alcalde ha ordenado que la bomba de incendios achicara los algibes y fueran limpiados.
domingo, 4 de abril de 2010
Inundación del Sagua La Grande en 1906 ... continuación
EL HAMBRE
El hambre, por su parte, asomó su terrorífica faz a juzgar por los dichos y las apariencias.
De pensar es que quien no tenía mucha comida o con qué adquirirla después de la inundación, no andaría muy sobrante de alimentos antes de ella. Y si se tiene en cuenta que lo mismo en la obra oficial de la higienización, que en los trabajos particulares, la demanda de jornaleros fue grande, quizá eso sea un razonamiento de más para creer que hubimos de pasar aquí por una de esas ocasiones, por cierto no raras en la historia de la humanidad, en que es más lo que se finge o aparenta, que la realidad. Pero, dando por sentado que el hambre, como digo antes, asomó su terrorífica faz; lo cual, después de todo, no niego; quedó de hecho planteado el problema de la comida, y es una verdad que de boca en boca corrió la especie nada halagüeña de que el hambre empezaba a hacer presa entre las clases humildes y desheredadas de la fortuna.
En la misma mañana de 18, y ante el dicente, el Alcalde comisionó a los conocidos ciudadanos señores Teodoro Caraballo y José Gutierrez para que desempeñaran el laborioso encargo de distribuir carne, pan y víveres entre los pobres que demandaran ese auxilio. Los comisionados llenaron cumplidamente el cometido y el Alcalde pudo sentirse con justicia, satisfecho de su obra. Pero esta plausible iniciativa han tratado, aunque inútilmente, de desvirtuar. Los eternos desalmados que llevan sus mezquinas pasiones hasta el punto de valerse de las grandes desgracias que a todos por igual nos afligen, para atacar, para zaherir y para guiar por viciados caminos al pueblo.
El 24 de Septiembre de 1806, ese mismo pueblo, llenándose de civismo, en correcta y pacífica manifestación, recorrió las calles y se presentó antes los balcones del Ayuntamiento, con un estandarte en el que se leían estas palabras: “Higiene y Autoridad.” Tales cosas se pedían, y si se pedían fue porque no las habían.
El 1906, por fortuna, hubo higiene, autoridad, comida, altruismo, celo y amor. Ello es y debe ser un timbre de orgullo para la municipalidad sagüera actual.
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miércoles, 24 de marzo de 2010
Inundación del Sagua La Grande 1906 - Saneamiento
Sagua La Grande, 2 de Junio de 1906
Señor Director de “El Mundo” –Habana
INFORMACION COMPLEMENTARIA
Como complemento de la información referente a la catástrofe que acaba de experimentar, una vez más, el ya sufrido pueblo de Sagua, cumple a mi deber hacer constar diversos extremos y circunstancias dependientes del importantímo cuan desgraciado suceso de la inundación, aún no recogidos para la Historia en estas columnas.
Si la crónica ha de ser metódica, y en mis cartas a El Mundo ya expuse, aunque a grande rasgos, los detalles del tremendo acontecimiento en sus momentos críticos; parece discreto ahora comenzas, a partir del punto y hora en que el mal terminó, la relación de los hechos subsiguientes.
Desde el instante en que se manifestó la paralización del crecimiento de las aguas a eso de las 12 de la noche del 16, hasta que se inició el descenso en la noche del 17, transcurrió un tiempo, si corto, suficiente para desesperar a un pueblo que se había visto, durante algunas horas de temores y de angustias, sitiado por la impetuosa corriente de un río desbordado. Y el decrecimiento fue lento, muy lento. Duró como veinte horas.
Cuando la Villa se vió libre de las aguas del río, entonces pudo observarse el cuadro triste de sus calles destruídas. Dentro de las casas, un fanguillo jabonoso y pestilente cubría muebles y pisos, predeterminando una epidemia. El ambiente saturado de humedad y de los malos olores que emanan de los cuerpos y materias orgánicas en estado de descomposición, completaba el cuadro desolador de la catástrofe.
Cuatro problemas de orden público, pues, y como consecuencia inmediata, se presentaron a la discreta solución de la primera autoridad municipal: la higienización, el hambre, la seguridad general y el agua potable.
EL SANEAMIENTO
La inundación dejó muchas suciedades y deterioró una gran cantidad de artículos y de objetos que quedaron reducidos a la condición de basuras, amén de las inmundicias que en las calles y casas formó para dejar así constituída una gran amenaza a la salud pública. El Alcalde Municipal de acuerdo con el distinguido Dr. E. F. Rodríguez, Jefe de Sanidad, y como hombre de ciencia y conciencia, orgullo legítimo de los sagüeros, dispuso sin pérdida de tiempo la formación de brigadas en las que prestaron servicio muy cerca de trescientos hombres, dándose en este caso el ejemplo cívico, que mucho enaltece al digno Alcalde Sr. Carlos Alfert, de no establecer preferencias enojosas e irritantes en la elección de individuos; que así es como lo hacen los que gozan del privilegio de tener sentimientos generosos y de justicia.
Esas brigadas, con rapidez asombrosa, realizaron el saneamiento de Sagua hasta donde era posible hacerlo. Ni un centavo vino de fuera para esa obra; este Ayuntamiento tenía sobrantes en sus arcas, y prévia la correspondiente autorización, de ellos se valió para hacer en seguida, y hacerlo bien, el trabajo que de haberse demorado en espera de recursos extraños, acaso habría sido de funestas consecuencias.
Nunca faltan descontentos y censuradores; pero esos critican por sistema o por despecho. No harían ellos más; acaso hicieran mucho menos.
miércoles, 24 de febrero de 2010
El Puente y El Muelle , Inundación del Sagua La Grande en 1906
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EL PUENTE
Y ahora, tocados los dos extremos más sobresalientes del problema que Sagua ofrece para su resolución al Gobierno, pasemos a otras cuestiones de positiva importancia también. El puente y el muelle. Esas dos obras públicas han sido, la una muy azotada, presentando enormes desperfectos que serán costosos, y la otra totalmente destruída.
De la obra del puente no quiero ocuparme porque tengo para mí que será acometida a todo escape. Aquello ofrece un grandísimo peligro y no deja abandonada una obra nueva que acaba de costar como treinta y cinco mil pesos. La barandas de concreto que estaban en las entradas del puente, hay que reponerlas de nuevo y rellenar la profunda excavación que el agua hizo por el estribo de la parte del barrio de San Juán. La superestructura, por este extremo de San Juan, ha cedido en una pulgada y cuarto al empuje de la corriente, movimiento que prueba uno de los tornillos que sujeta la cabecera libre sustentada sobre los rolletes para las dilataciones del hierro. El deterioro sufrido por el puente puede calificarse de serio, y de seguro algunos miles de pesos costará volverlo a su antiguo estado.
EL MUELLE
El muelle es una obra de carácter municipal que, de dejarse a la solvencia del Ayuntamiento, acabará por volver a ser “alimento de la próxima creciente.” No se sabe ya cuantas veces el río ha convertido en juguete de sus furias al muelle municipal de Sagua. Cualquier avenida, por pequeña que sea, cubre el piso de esta obra pública; y cuando tiene tinglado, se lo lleva. ¿Es juicioso hacer lo mismo, gastar otra vez dinero en repetir la obra, para que tal sea su fín inprescindible? Nó. La rutina en este caso, más que majadería perniciosa, sería una obstinación estúpida.
El muelle, hecho ahora con recursos del estado, porque el Ayuntamiento ha gastado en sus distintas composiciones y reconstrucciones algunas decenas de miles de pesos, debe hacerse totalmente nuevo, a la altura de la calle de Colón, a cuyo nivel de seguro que no llegará el río y mucho menos si se llevan a cabo las obras que se demandan. La estacada puede ocupar todo el espacio que hoy cubre el muelle y también el espacio de la calle para atraque de carretones comprendido entre el muelle y el muro que demarca las calles de subida. La estacada puede asimismo ocupar todo el declive que forma la calle paralela al muelle que se comprende entre el muro que llaman del muelle y el que sirve de contén a la antiguamente denominada “Plaza de los alambres;” todo esto cubierto con tablones. Por las calles de E. J. Varona y Luis Mesa, procede construir nuevos muros laterales y hacer el relleno de piedra, llegando por ambas calles el muelle hasta la calle de Colón. Con un muelle así, que tenga además buenos yigres, en lugar de bueyes como hoy se estilan, y un gran tinglado o almacé de depósito, habrá resuelto Sagua y su comercio el problema de tener muelle para siempre sin temor a las crecientes.
Tales son las obras que, hoy por hoy, demanda la abatida Villa de Sagua La Grande.
miércoles, 10 de febrero de 2010
La obra del río (inundación de Sagua La Grande 1906)
...Continuación de la narración de Alcover en 1906...
La obra de incuestionable necesidad y urgencia, es la del desagüe del río. Esta es perentoria, inminente, urgentísima, palpitante. La vida de Sagua la demanda a gritos estentóreos. Encuéntrase hoy este pueblo en el estado de esos enfermos graves que requieren de la inmediata intervención quirúrgica; si así no se hace, muerenirremisiblemente. Si enseguida no se procede a estudiar el problema del desagüe y la obra no se acomete con decisión y prontitud, podremos decir que la República ha dictado su fallo inexorable:
“Delenda est Sagua”
Y destruída sea por el abandono en que se deja, a merced de la furia del río que la baña.
Federico M. Alcover, ingeniero civil, de la Escuela de troy (Albany, N.Y.) y tío del que suscribe, -fallecido el pasado año – era un conocedor inteligente de toda la comarca que riega el Sagua temible. Como cuarenta años hacía que venía midiendo terrenos por la jurisdicción y conocía el río al dedillo, como suele decirse. Muchas veces, sin que jamás lo hubiera visto variar de criterio, me dijo: - “No me diera Dios trabajo más difícil de vecer en la vida, que llevar a cabo esa obra que llaman tan romana, de poner el río en condiciones de que, por los siglos no ofrezca peligros para Sagua.”
Y el ingeniero Alcover decía: “hacer un desagüe por medio de una zanja o canal en Sitiecito o antes de llegar a esta Villa, buscando el consiguiente derrame de las aguas por un plano inclinado que las conduzca a la costa del Este; después, ahorrar millas entre Sagua y la boca del río, es decir, ofrecer rápida y franca salida, rompiendo los tornos y destruyendo las pasas. Si se quiere más, una zanja ancha entre el demolido ingenio “Pastora,” (situado a la derecha del río, entre Sagua y la desembocadura) y la playa del Uvero, en su mayor parte terreno cenagoso, y se habrá conseguido librar a Sagua de toda posibilidad de inundaciones.
Esa, u otra, es la obra que hay que realizar, cueste lo que cueste, porque así lo demanda uno de los pueblos más cultos, más conocidos, más bonitos y acaso el más castigado de Cuba.
No hay que pensar en canalización ni en cosa parecida. La importancia comercial de Sagua no es suficiente a demandar la inversión de una porción de millones de pesos, que a tanto ascendería la obra en que piensan muchos ilusos. Sublime sería que se hiciera; pero, gracias que conmovamos a nuestros legisladores a fin de que nos dediquen un millón para lo que necesitamos, o un poco más si fuese menester. Nada de más exigiríamos. En estos críticos momentos estamos viedo que solo para dar agua a Camagüey se concederán $ 600, 000 y por ahí otro tanto se concedió antes a Santiago de Cuba para obra análoga. Acaso el puerto de Cárdenas, sin resultado positivo alguno al fin, cueste al Tesoro nacional algunas millonadas y no costará menos el paseo del Malecón en esa Capital. En buena hora sea todo y para todos; pero de ahí que Sagua, en estos momentos necesita de mucho menos de lo que suman esos beneficios citados. No es cuerdo,ni legítimo, ni patriótico discutirle el derecho a la vida y la tranquilidad a un pueblo que honra como tal, desde el punto de vista urbano y del comercial, a la nación cubana.
miércoles, 27 de enero de 2010
Obras Imperiosas - Inundación de Sagua La Grande 1906
Dos son, por el momento, las más imperiosas obras que demanda Sagua. Tales, la recomposición de sus destruídas calles y el desagüe del río. De ambas voy a ocuparme seguidamente.
LAS CALLES
Las calles de Sagua, sin temor a caer en exageración, puede decirse que eran las mejores que había en Cuba, inclusive La Habana, salvo las asfaltadas. Así como suena, y no hay que sorprenderse ni tomarlo a broma. Era una pavimentación sólida y lisa que no solamente permitía un tránsito a pié y en coche fácil y cómodo, sino que no daba lugar a la formación de charqueros ni fangales durante la lluvia más torrencial y continuada, dándose por el contrario, el bonito espectáculo de aparecer secas pocos momentos después de cesar la caída de las aguas.
En este desagüe de las calles en que así sucedía, influía desde nuevo la existencia de cloacas. En las calles no compuestas y desprovistas de cloacas, la situación era y sigue siendo distinta, pues en tiempo de agua se formaban, y siguen formándose grandes fangueros . Pero el mal de esas calles íbalo arreglando el Ayuntamiento con la composición anual por tramos . Ultimamente se construyeron un tramo en la calle de Casariego y otro en la calle de Calixto García, vías en que el tránsito de carruajes era imposible.
Descompuestas en su totalidad las calles de Sagua, hasta el punto de ser casi imposible el tránsito de coches y demás vehículos, procede recomponerlas sin pérdida de tiempo. Pero ningún ayuntamiento tiene fondos propios para acometer de momento esa obra, que duraría muchos, pero muchísimos años, y esto ni puede ni debe quedar así. Hay que arreglarlas todas, en general, las llamadas compuestas y las no compuestas; pero hay que arreglarlas en seguida, sobre la marcha, sin perder tiempo. El deterioro sería mayor de dejarse en el triste estado en que se encuentra actualmente. Y hay que construir las cloacas en aquellas calles que no las tenga, para que el desagüe sea total, rápido y perfecto. La población, conseguida esta finalidad, se habrá higienizado de una manera asombrosa y plausible.
Pero, como antes dije, el Ayuntamiento de Sagua que es uno de los pocos que tienen sobrantes y acaso de los mejores, por no decir el mejor administrado en la Isla, no dispone de recursos suficientes para acometer una obra que representa sesenta años de labores e inversiones constantes. Y no estando en condiciones tales, procede que se le faciliten medios, ya autorizándolo para abrir un empréstito, ya dándole el Estado los recursos que se calculen necesarios.
DESAGÜE DE VILLA-ALEGRE
Sea en una u otra forma, lo que urge es que las calles se compongan todas, que las calles que hagan falta se construyan, y que, de una vez, se realice el desagüe de Villa-Alegre, expuesto a inundaciones- como esas que se quieren, desgraciadamente por error, confundir con las de Sagua en 1894 y 1906- que se repiten tres y más veces en el año (sin que) asombren a las naciones extranjeras ni se (comente en) el Congreso de la República.
Eete mencionando barrio de Villa-Alegre en Sagua, que, como queda indicado, se inunda con frecuente periocidad, cada vez que llueve tres o cuatro días consecutivos; ese barrio, en que están los talleres de la “Cuban Central” y otras importantes industrias y establecimientos públicos, es por sí solo, más grande y poblado que esos pueblecitos cuyas inundaciones lamentables por de contado, alarman tanto y tanto despiertan la atención general. ¿Se ha ocupado nadie, fuera de Sagua, de las inundaciones de Villa-Alegre? Lo probable será que no sea conocido ni el barrio y mucho menos sus frecuentes inundaciones. Aquí se hacen toda clase de esfuerzos por ir evitándolas poco a poco, sin que hasta la fecha esa calamidad se haya llevado a la prensa de La Habana, a la Cámaras, ni al Gobierno.
Hay cosas en los pueblos o en los municipios, mejor dicho, que son obras exclusivas de sus Ayuntamientos y del esfuerzo de sus vecinos. Mientras el Congreso de la República ha votado, por ejemplo, créditos para acueductos (que se han despachado a granel y de todos los precios), para rastros o mataderos, para composición de calles, para muelles, etc. Sagua La Grande, que ha sabido siempre sus deberes, se construyó su rastro, sus muelles y sus calles, sin que jamás apelara al favor de arriba.
Hoy las cosas han variado; una gran catástrofe, una fuerza mayor en forma de elemento devastador, ha convertido en pocas horas en ruinas, lo que era la admiración del visitante. Cuando tal cosa sucede, y cuando antes se fue pródigo con lo injustificado, ¿qué menos debe esperarse en estos instantes críticos sino que el Congreso y el Gobierno de la República acudan con manos abiertas en auxilio de la desventurada Villa de Sagua?.
miércoles, 20 de enero de 2010
Inundación de 1906, Desaliento del Pueblo / Sagua La Grande
DESALIENTO DE UN PUEBLO

Continuación de la narración de Alcover hora tras hora...
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"Al día siguiente de la inundación, la prensa de La Habana llegada a Sagua, dada cuenta en sus columnas, bajo el rubro común de “Las inundaciones de la Isla.” De todas aquellas otras calmidades de esa índole acaecidas por estos días en los distintos poblados del territorio cubano.
"De Sagua que acaba de sufrir imcomparable golpe por la mano despiadada de la naturaleza, ni una palabra se ha encontrado en estos grandes rotativos. El caso, raro para las gentes que no tienen paciencia, explicado está, sin embargo, en la circunstancia de la incomunicación en que estuvimos y en las dificultades mismas con que, después, ha tropezado la comunicación. Las informaciones llegaron algo retrasadas a La Habana, y por consiguiente, la prensa de esa capital no pudo ocuparse de la catástrofe de Sagua con la oportunidad que todos quisieran."
"Pues bien: esta pequeña e involuntaria demora, fue calificada por el pueblo de Sagua como de indiferencia por parte de La Habana ante la gravedad del mal aquí ocurrido; y no solamente a lo dicho se concretó el descontento, desde luego infundado por ese lado, sino que entró un gran desaliento, desaliento que aún reina, porque se ha visto con pesar profundo que tanto por la prensa como por el Gobierno, se han dado las mismas proporciones a unas inundaciones que a otras, siendo así que nada hay más erróneo que confundirlas como idétincas calamidades solo diferenciadas en las proporciones."
"El pueblo de Sagua desconfía de su salvación, y desconfía por esa apreciación que acabo de exponer. Ve o quiere ver que con Sagua no hay distinción, y prepara el petate. No piensa más que en abandonar la Villa."
"Poco costoso, por ejemplo, sería que el Roque, el Aguacate, el perico, San Nicolás y otros sitios, mudaran de asiento levantado sus respectivos caseríos. Sus casas, casi todas de madera y pequeñas, podrían trasladarse a otra situación más elevada y conocida ya como libre de las aguas, pero Sagua …… Sagua no puede mudarse como la loma de Rodas, Sagua acabará por despoblarse: los comerciantes e industriales irán liquidando paulatinamente o vendiendo por una bicoca, para retirarse a otros puntos; los propietarios verán si pueden traspasar sus fincas a otras manos, a cualquier precio; los compradores de gangas no abundarán, porque la despoblación misma hará que falten inquilinos y que los alquileres sean muy bajos. "
"El miedo de morir ahogados o por el desplome de un edificio; el temor de perder los capitales invertidos y la ansiedad latente ante la amenaza de un enemigo tan permanente, acabarán con la vida de Sagua, y este será un pueblo ruinoso, pobre y desprovisto de sus alicientes, de sus atractivos de ayer, y aún de hoy."
"Urge, por consiguiente, y de urgencia es vital, que se ateje el desarrollo del malestar general que impera. No se oye más que hablar de cambios de residencia, de liquidaciones de cierre. Cese esa natural desconfianza; pero cese por la actividad y buen deseo que demuestre el Gobierno. "
"Si los vecinos, los comerciantes, los industriales y los propietarios ven que las obras del río comienzan; renacerá la confianza y lejos de decrecer Sagua, aumentará, pues esas obras de salvación redundarán por descontado, en bien del comercio mismo y de la navegación fluvial que tomarán grande incremento; esto aparte de que el numeroso contingente obrero empleado en las obras, dará vida , con la inversión de sus jornales en la compra de artículos de primera necesidad y de otras clases, al movimiento mercantil de la plaza."
viernes, 25 de septiembre de 2009
Inundación de 1906 - Segunda Parte
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Inundación en los días 16 y 17 de Junio de 1906
PRIMEROS TELEGRAMAS A “EL MUNDO”
...continuación...
El río, ya encauzado, ha vuelto a crecer rápidamente cubriendo el muelle y amenanzando con una avenida mayor que la última. Del barrio de Sitiecito piden auxilio. En Cruces y santo Domingo llueve torrencialmente. Lo mismo sucede aquí con fuerte viento del Sur. La alarma cunde en el vecindario, comentándose duramente la indiferencia del gobierno que no manda estudiar un caso que afecta a la vitalidad económica de esta plaza.
El Senador Bacardí, que se halla de tránsito, ha podido apreciar la magnitud de la calamidad. ¿Sobre quién recaerá la responsabilidad de lo que ocurra?
Sagua La Grande, 16 de Junio – 6:15 tarde-
Un telegrama del gobernador dice que llueve mucho en toda la provincia, anunciándose una perturbación ciclónica en la costa norte. El pueblo intranquilo y alarmadísimo recorre las calles ansioso de noticias. El río sigue creciendo de una manera extraordinaria. Acabo de hablar con el alcalde, quien se muestra hódamente preocupado. Me ha dicho que no se alarmó tanto en la primera avenid. Piensa publicar un bando con instrucciones para el caso de ocurrir la inundación que se teme. Las fuerzas públicas se encuentran preparadas. Oyese solamente cargos contra el gobierno, cruzado de brazos ante el peligro que corre esta Villa. Se ha ordenado que funcione toda la noche el alumbrado elétrico. El acueducto presenta una interrupción. Aseguro que reina una gran ansiedad, teniéndose una catástrofe. Se ha enviado un tren de auxilios a Sitiecita.
Junio 16,- (Demorado por interrupción.)-
El río continúa creciendo de un modo amenazador. Falta un pie para inundar el Casino Español. El temporal de agua es tremendo en toda la provincia, sin indicios de que termine pronto. El pueblo está lleno de anciedad y todos pronostican la ruina de Sagua porque definitivamente se alejarán los capitales. Solo se oye censurar la indiferencia del gobierno que ve impasiblemente la ruina de esta Villa sin hacer el menor esfuerzo por evitarlo. Si continúan subiendo con igual violencia, no puede ponerse en duda que ocurrirá aquí una catástrofe.
Junio 16,- (Con retraso por interrupción línea.)-
La situación de este pueblo es apuradísima. Todo el vecindario se encuentra en la calle lleno de ansiedad. El río acaba de inundar los salones del Casino Español, subiendo con tal rapidez el agua que asombra a los habitantes viejos, acostumbrados ya de estas inundaciones. Llueve torrencialmente sin cesar con viento fuerte. Las autoridades y los bomberos prestan auxilio. Existe incomunicación completa por ferrocarril. La indignación del pueblo contra la indiferencia del gobierno es muy grande. No sé si podré telegrafiar, porque me encuentro con mi familia en el tejado.
Junio 16, 1906. 1:10 p.m. -
“Río continúa creciendo de manera no da lugar duda posible inundación pueblo. Cubierto puente. Llueve torrencialmente. Acabo pedir tren auxilio Isabela con embarcaciones pequeñas. Publicada alocución pueblo para que esté preparado ante peligro inminente”
Carlos Alfert
Junio 16, 1906. 6:00 p.m. -
“Recibo su telegrama, muy agradicido: pueblo ya inundado. Recorro calles, establecimientos públicos; presos en el Ayuntamiento. Hospital por ahora salvo. Sale tren Isabela. Temo no pueda llegarle este parte; sin comunicación”.
Carlos Alfert
(Los dos telegramas anteriores fueron dirigidos al Gobernador Civil).
Santa Clara, Junio 17 – 9 de la noche –
“El Alcalde de Santo Domingo ha participado telegráficamente al gobernador que, según noticias procedentes de Santa Teresa, y que se han recibido por la vía de Sitio Grande, se notan desde allí señales de un gran incendio en Sagua.”
“El Alcalde de Camajuaní ha anunciado, a la vez que el de Caibarién señor García, pasó por la localidad primeramente citada y en dirección a Sitio Grande, con elementos para combatir el fuego.”
“El Alcalde de Caibarién ha anunciado a las 3 de la tarde que el agua baja paulatinamente y que el almacén de útiles del ferrocarril de Sagua, según se divisa desde Santa Teresa, está ardiendo. Supónese que sea esa una señal desesperada de auxilio”.
“El inspector de la policía especial, Sr. Méndez, ha telegrafiado pidiendo con toda urgencia auxilios para Sitiecito donde el alimento escacea”.
Laredo
Santa Clara, Junio 17 – 11:25 de la noche –
“En tren especial y acompañado del doctor Tristá y otras personas que tienen familiares en Sagua, acaba de salir para dicha localidad el gobernador de la provincia”.
Laredo
De Santo Domingo – Junio 18 –
“Jefe sección telégrafos –Habana- Por telegrama de la empresa. Vía Guaracabulla, acabo de saber que el gobernador de la provincia pudo llegar a Sagua después de muchas dificultades, encontrando la Villa en un estado espantoso. Aún no se tiene conocimiento de las desgracias personales. Han ocurrido varios incendios por el carburo de cálcio. Muchas calles han sido destruídas y en el barrio de San Juan el agua ha derrumbado algunas casas. Los reparadores en la línea desde esta mañana me anuncian muchos postes en el suelo. De oficinas y personal de telégrafos de Sagua nada he sabido. Procuro informes”.
Mallo
Santa Clara, Junio 18 –
“El gobernador Alemán ha recorrido 2 kilómetros a pié entre terraplenes destruídos, llegando a Sagua. Telegrafían que el aspecto de la ciudad es espantoso aunque no hay desgracias personales, pero si grandes perjuicios materiales. Calles destruídas y atascadas. Dos incendios destruyeron los establecimientos de ferretería “La Llave”*, una fotografía y una barbería. Alemán recorrió las calles y pide** fuerzas de la rural contra los rateros así como al gobierno central recursos inmediatos y brigadas de saneamiento, para impedir una epidemia. En el barrio de San Juan hay varias casas destruídas y arrastradas por la corriente”.
Laredo
Sagua La Grande, Junio 18 de 1906 –
Señor Director de “El Mundo”
“Solamente una obligación como la que, con gusto, me he impuesto, de informar a esa importante publicación acerca de cuanto ocurra en Sagua puede darme ánimo para relatar ligeramente siquiera el tremendo c u a d r o que con todos sus más horripilantes escenas acaba de desarrollarse en la Villa del Undoso, de ese río que ya deja de ofrecer encantos a este pueblo heróico para ser su espanto permanente. Si no fuera esa obligación, digo yo, me abstendría de hacer la descripción del drama espantoso, cuyo autor, “el elemento agua”, y que como actor ha tenido al pueblo cubano más sufrido, lleva y llevará por título en la historia; “La espeluznante inundación de Sagua”.
Antonio Miguel Alcover y Beltrán
*Información errónea. Perteneciente a este establecimiento, solo fue destruído por el incendio un depósito establecido en frente de sus almacenes.
**A solicitud del Alcalde de Sagua, tracé sobre le papel la petición.
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domingo, 29 de marzo de 2009
El Noé Sagüero y el Diluvio del Undoso
En una época ya muy lejana, una famila sagüera escapó de una horrible inundación hacia Los Mogotes de Jumagua sobre una balsa de troncos.
Cuando se habla de inundaciones los sagüeros solo mencionan las dos grandes históricas que han quedado grabadas en la pared de la farmacia de Esparza frente al Casino Español en las calles Céspedes y Padre Varela ocurridas en 1894 y 1906 respectivamente en cuya crecida las aguas del río se unieron a la Laguna de los Hoyuelos al otro lado de la línea férrea actual. Pero ya por esas épocas muy pocos ancianos recordaban el horroroso diluvio de 1837 cuando las constantes aguas de Mayo mezclaron de forma inusual el Río,Laguna de los Hoyuelos y Mogotes de Jumagua.
Nunca antes la naciente población sagüera había comtemplado semejante cataclismo, aunque quizás, en la prehistoria este sí fuese un espectáculo común para nuestros indios.
En esta ocasión no existió un techo donde refugiarse, ni una pared donde marcar los niveles de las aguas.
Por esos tiempos ya Sagua tenía 148 casas (entre ellas 41 de mampostería) que rodeaban a la hermosa iglesia de gruesos tablones de madera y reluciente tejado erigida en lo que hoy es el anfiteatro.
En círculos concéntricos se abarrotaban:25 carpinterías, 7 zapaterías,2 herrerías, 2 tejares,6 pana-derías,2 billares,10 tiendas de ropa,5 carnicerías,3 fondas-bodegones,1 botica,1 sastrería,1 talabartería, además del cuartel español,1 cementerio(en el sitio que hoy ocupa el banco Canadá),una valla de gallos(que luego se trasladó a Padre Varela y Salvador Herrera, (propiedad del ilustre trovador de los campos de Cuba Don Francisco Poveda) y un correo entre otros establecimientos menores.
Desde principios Mayo, los aguaceros alarmaron a la población que no vió un solo momento de tregua. En pocos días el río se salió de su cauce y avanzando por las calles de Colón, Intendente Ramírez(hoy Solís) y el área del actual parque,se fucionó con la laguna que a su vez ya se unía a las ciénagas que se forman en Jumagua. El núcleo urbano se convertía entonces en un pequeño islote en medio de la gigantesca sabana ocupada por la laguna y la pobre gente atemorizada trasladaba sus pertenencias a los tejados de las viviendas y negocios.
No se dejó para la historia una estadística de las muertes y pérdidas materiales pero sí el curioso acontecimiento que protagonizó Don Pedro de Aguila el cual, preocupado por tan apocaliptico diluvio, construyó una gran balsa de troncos donde logró escapar a las lomas del Mogotes con toda su familia,pertenencias y su perro.
La hazaña de este pintoresco sagüero debe ser recordada en alguna placa de nuestra querida ciudad, así como los muertos de tan terrible catástrofe publicada en periódicos de fín de siglo pero luego silenciada en la oscuridad del siglo XX. Muchos monumentos nos quedan por erigir.
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